2/09/2018

A deshora

«En un mundo paralelo seríamos divergentes».

Se tensa un esparto educado entre nosotros dos.
No enarbolamos la gallardía de los que aman al pie del cañón.
Palpitando causas perdidas.
Sin mendigar heroicidades patrioteras.
Porque sí.
Porque se hunden con el barco.
Labor de los que se capitanean.
Y, por consiguiente, aman.

¿Dónde conservamos el velamen que nos voló?
¿Quién nos desarboló en esta placidez,
sonrisa cariada por desvivirse?

El deterioro persuade desde la serenidad.
No maniobra arengas, no pronostica chachachás.
O accesos de infumable sinceridad malparida por Walking Dead.
Quizá estuvo aquí desde el inicio.
Un tercer componente.
Rémora testaruda y rapiñadora.
Principio de arruga que solo ves cuando la ves.

En el fregadero una encanecida hambre montañea platos.
El estropajo canceroso raspa lo que nuestros roedores desechan.
Ahítos y señorones.
La rutina ya no es lo que era.
Aunque no haya variado ni un ápice en estos años.
¿Acaso viajar a través del tiempo desenmarañaría las tramoyas?
No nos engañemos: es el tiempo el que viaja a través de nosotros.
El reajuste siempre llegaría a deshora.








Andrey Lomakin

2 Comentario:

P MPilaR dijo...

Esta es la serena placidez: la hora a punto del deterioro.
No vislumbro otra cosa tal.
[tan poco vuelo!]

P MPilaR dijo...

Esta es la serena placidez: la hora a punto del deterioro.
No vislumbro otra cosa tal.
[tan poco vuelo!]