10/05/2018

La hembra de tus muslos

Se piensa tus muslos.
Gatuno, orfebre y asonante,
se piensa, el viento, tus muslos.

                    * * *

Arraigaba el viento en el haldear de tu falda.
Se te hicieron hembra los muslos
corriendo por la trocha del Parral.
Te acuclillaste frente a mí como las locas
y abriste las manos. Mortecino
aleteaba un polluelo de gorrión.
Rauda, como el nublado,
me hiciste hombre los ojos.
A la fresca del atardecer
vieron la vida y la muerte siamesas.
Con las primeras noches dictaste sentencia
«como ya somos novios tienes que
acompañarme a casa».


                    * * *

Hoy, habitando las últimas flacuras,
me he detenido en el arroyo de los Sapos,
donde arranca la cuesta del Parral. Atardecía.
Y te escuché reír como las locas.








Chris Killip