A los que ven lágrimas

Cuesta,
no entra fácil al ojo,
por lo oscuro del receptáculo
y (tampoco lo disimulemos)
porque el acuerdo que firmaron se lo prohíbe explícitamente
y no están estos tiempos para que una multinacional
te cruja con una demanda por incumplimiento de contrato.

Pero si dejas un pequeño resquicio
—un pequeño resquicio
antes de abrir el estuche del dvd
o el menú infantil del Burger King—
descubrirás,
como algo,
muy parecido a una condensación de humedad
—yo opino que una lágrima
otros la etiquetarán como menos les escueza—
se derrama por el rostro de Aragorn,
Gandalf, Frodo…

Perdieron
—disculpa que te incluya en la pedantería: fuimos derrotados—
y después de tantos
esfuerzos, y tantos
sufrimientos,
—ellos lo saben mejor que nadie—
el Único
regresó a manos de su Forjador.


***     ***     ***


«—Pero óyeme bien, Gandalf Mithrandir, yo no seré un instrumento en tus manos. Soy un Senescal de la Casa de Anárion. No me rebajaré a ser el chambelán ñoño de un advenedizo. Porque aun cuando pruebe la legitimidad de su derecho, tendrá que descender de la dinastía de Isildur. Y yo no voy a doblegarme ante alguien como él, último retoño de una casa arruinada que perdió hace tiempo todo señorío y dignidad.
—¿Qué querrías, entonces si pudieras hacer tu voluntad?
—Querría que las cosas permanecieran tal como fueron durante todos los días de mi vida, y en los días de los antepasados que vinieron antes: ser el Señor de la Ciudad y gobernar en paz, y dejarle mi sitial a un hijo mío, un hijo que fuera dueño de sí mismo y no el discípulo de un mago. Pero si el destino me niega todo esto, entonces no quiero nada: ni una vida degradada, ni un amor compartido, ni un honor envilecido.»


El RETORNO DEL REY


Esplendoroso, hermosamente contradictorio, humano de amor, de ira, «shakespeariano» hasta los tuétanos, superado por un tiempo que ya muda de piel, que ya se cierne forastero, esencia de humanidad, de finitud. Porque ¿qué somos si no estatuas en la playa que lloran arenas, encarados al Tiempo y al Mal? Quien no ama en toda su jugosa complejidad a Denethor, ¿cómo pretende sostener que ama el Seños de los Anillos? Por favor, aborreced a Peter Jackson.


***     ***     ***


¿Por qué caminarán los que no mueren
entre la floresta lanceada de amanecida,
santa compaña que procesiona mares,
y salitre, y gaviotas, y ceniza?
¿Hacia dónde no vendrán?
¡Ay, madre, no quiero ser como los elfos
y que no me muera la vida!


***     ***     ***


Debatían en la radio si el Ulises de Joyce se publicaría a día de hoy. No pude evitar arrimar el ascua a mi sardina. ¿Y el SA? ¿Qué gran línea editorial apostaría por él en la actualidad? Un libro de «fantasía épica» no muy extenso para las sagas en boga, con una tramoya mitológica-lingüística de marcada naturaleza erudita, salpicado de poemas, en un inglés nada estandarizado, con contados «cliffhanger»; un libro cuya seducción estilística no se basa en la proliferación de hilos argumentales y en el vertiginoso cambio de escenarios, sino que se labra sobre la narración andariega. Sostenida. A paso de peregrino. Un libro, en definitiva, de cuando había magos y se caminaba.








2 Comentarios:

P MPilaR dijo...

En mi cocacola pone que no vale ni reyes ni lágrimas ni morirse a cachos.
El horno no está ni para un bollo más****

Bss

P MPilaR dijo...

En mi cocacola pone que no vale ni reyes ni lágrimas ni morirse a cachos.
El horno no está ni para un bollo más****

Bss

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