La imperfección no existe

Armonizar la lujuria y el alquitrán
cuando los pibones de la Sexta amadrinan la resurrección.
Ya no hay muerte
que persuada de inmortalidad,
solo gráficos empresariales montañeados de cocaína
y un velocímetro que nos sugiere follar como Emilio Aragón.

La ceniza que somos en vida
cuando nos pensamos vivos
nos apalea con la pericia del hermano mayor.

No te pienses trascendente.
No entrañes el anzuelo.
Desembrídate su libertad.
No les sirvas.

Sé inútil y tuyo
—y óyelos ladrar—.








Herbert List

1 Comentario:

P MPilaR dijo...


**qué mareo
resuEREccionar
o como quiera se diga
morir de poudre sexto
y no ser ni benjamín de la casa. pordió.

'seremos nuestros. no los oiremos ladrar. que agonicen los ppadrinos.
se los echen blancos -los sudarios- arriba
y p'a los restos, follen bien pero
tras
cen
den
tes

bss

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