3/08/2017

Tornillos

—El dios de los monos hizo a los monos y el dios de los hombres hizo a los hombres. Y el dios de las tortugas hizo a las tortugas. Y el dios de los renacuajos hizo a los renacuajos.
—Y el dios de los tractores hizo a los tractores.
—No. Los tractores los hacen las fábricas.
—¿Las fábricas?
—Donde aprietan tornillos. Con los monos no hay tornillos. Dios hace ¡chas! y aparece el mono. Chas de magia.
—¿Sin tuercas?
—Y sin tornillos. Lo hace con magias. Sus magias. Y en todos los sitios (señala lugares), aquí, allí…
—¿Y los tractores?
—¿Qué?
—No hace tractores con el ¡chas!
—Que no. Tienen tornillos. Los tractores tienen tornillos y con los tornillos no vale el chas.
—A mi tío no lo hizo Dios porque tiene tornillos.
—Tu tío no tiene tornillos.
—Que sí, que tiene.
—En una caja, en un cajón, guardados…
—No, los tiene en la pierna, lo operaron.
—Pero eso no son tornillos de… tornillarse (sic). Son tornillos de piernas y brazos. Mi hermano también los tiene.
—Ah.
—Cuando sea grande también tendré tornillos.
—¿Para qué?
—Te da poderes.
—¿Los tornillos?
—Sí, volar, superfuerza, depende del tornillo. Y no duele. Cuando te lo atornillan no duele. Mi hermano me lo ha dicho, que no le dolió nada.
—¿Qué poderes tiene tu hermano?
—Le toca las tetas a las chicas.
—¿Tu hermano?
—Sí, en su habitación. Lo he visto. Y se dejan.
—¿Las chicas?
—Sí, se dejan, no le pegan.
—¿Y eso le viene de los tornillos?
—De lo listo no puede ser porque mi hermano lo suspende todo. Y se estrella con la moto. Y está hecho un tonto de capirote. Lo dice mi madre, que llega a las tantas de la madrugada y fuma.
—¿Y cuando lo atornillaron escogió tocarle las tetas a las chicas?
—Seguro.
—¿Antes que volar?
—¿El qué?
—¿Antes que volar prefirió tocarle las tetas a las chicas?
—Sí.
—Volar mola.
—Tocarle las tetas a las chicas también.
—Pero volar… Ostras, volar es muy chulo.
—Y tocarle las tetas a las chicas, ¿qué? Y que se dejen, ¿qué?
—¿Y cuando te ponen los tornillos no puedes elegir a ratos?
—¿El qué a ratos?
—Los poderes. Un día volar y otro día tocar tetas.
—No sé. Los tornillos de mi hermano solo tocan tetas. Volar nada de nada.
—Puede que vuele y tú no lo sepas.
—Lo sabría. Chulea de todo lo que hace. Mira como saco bola, mira que tableta de chocolate, mira que pircing… Si volara estaría volando por mi habitación todo el día para molestarme. No, mi hermano solo le toca las tetas a las chicas.
—No sé, cuando me pongan los tornillos yo escogeré superfuerza. Para levantar coches.
—¿Seguro?
—Sí. Levantar coches es guapísimo. Y que te vea la Mari levantarlos.
—¿Y nunca querrás tocarle las tetas?
—La Mari no tiene tetas.
—Pero tendrá.
—No sé…
—No podrás.
—¿Y si se lo pido por favor?
—No tendrás el poder. Levantarás coches pero no le tocarás las tetas.
—Bueno, pues cuando nos pongan los tornillos yo escojo el poder de la superfuerza y tú el de tocar tetas. Luego nos llamamos por teléfono. Si tú quieres tocar tetas me llamas a mí y si yo quiero levantar un coche, te llamo a ti.
—Vale. Pero mis padres no me dejan tener teléfono móvil todavía.
—Bueno, cuando nos dejen. De momento no nos pondremos tornillos hasta que nos dejen tener teléfono móvil.
—Vale.








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1 Comentario:

P MPilaR dijo...

Lo sabía, lo sabía. Esta flojera preprimaveral no podía ser cosa de yerbecicas y alergias del cop//ÓN: no.
Eran los tornillos. El único que quedaba apretadico.los otros, pasaus de rosca.
Ná irremediable***
Bs