No pensemos para tener razón

«Somos niños a los que ya nos sabe a poco jugar con pistolas de juguete»

Títulos alternativos
1.-Yo le doy la razón a todo el que la necesite.
2.- Repartía razones como panes.
3.- Ahí donde lo veis —escuálido, canijo y acobardado— en cuanto que se lo propone, tiene razón.
4.- Aquí, hasta el más bruto fabrica una razón con dos maderas y le marca la hora.
5.- Se midieron el grosor y la longitud de sus razones.
6.- A tener razón no le ganaba un pulso ni Dios.

—Pegar es artesanía. Delicado oficio de orfebre que requiere el experto manejo de sus cómos, sus dóndes, sus cuándos y sus con qués, y que bien llevado a término ha obrado renombrados imposibles: tú entretente unos milenios en sumergir a un gato en el agua y harás del gato pescado. Entre sus industrias más complejas y finas, te informo, muchacho, se encuentra el detectar las líneas: no quedarse en caricia pero tampoco traspasar la UCI. Te cogen miedo, y mal asunto es que te cojan miedo cuando hay convivencia. Al cacique que nos firma la nómina se la suda, él no es del barrio, él ronca en sus chaleses, pero tú has de pasear con ellos. Y cruzar las calles con ellos. Y tomarte tus gin-tonics con ellos. Y que tus hijos jueguen en el equipo de futbito del barrio con los hijos de ellos. Pegar no es solo pegar, muchacho, es que acepten los palos, el aviso, y que comprendan que se lo merecían, que la deuda, o el traspiés, o la falta de respeto, no podía quedar sin escarmiento, que eso perjudica el rodar correcto del mundo y en consecuencia nada de lo bueno se sostiene. A solas siempre, muchacho, sin curiosos, sin familiares en los graderíos, porque cuando se venden entradas cuesta el achante y ante el «qué dirán» asumen el deber de envalentonarse y gallear. Y entérate, pero bien enterado, nosotros somos profesionales, no chulitos que agitan la huevada por los bares. Solo pegamos con la razón. Pegamos desde el conocimiento y las luces. Como cantaban Jarcha, sin ira. No estamos aquí para aterrorizar a nuestras gallinas ponedoras, y que se estresen, y que se les encoja el esfínter o se muden a otro gallinero. ¿Has tomado nota?
—Sí, maestro, ¿huevada se escribe con hache o me lo parece a mí?








Antonio Turok

Coplilla del biengastarse

A miss Desastres

Te abates como la pluma
que embrida al viento
porque asume que caer
es su congénito vuelo.

No te sacia la vida
que no cabalgas a pelo
y no amueblas tumba
al otro lado del pellejo.

Mécete, sagrado péndulo,
late el color de tus versos,
ondea tu estandarte
alma en carne de tu acento;

aquel que no lo siga
será Sísifo de hielo
agua seca que no moja
osario viviendo,

porque no extinguirse
infierna el infierno
y no biengastarse
enferma al eterno.

Y cuando ese maldito
haga de pálpitos recuento
—loco de quietos viajes,
de baldíos acarreos—

hallará en aquellos pocos
que valieron el intento
a tu palabra posada
como pluma que fue viento.








Matt Eich

El personal narrativo

El oficio de la mayoría de los escribidores es aburrir
          —¡yo, yo, yo!—,
o tirarte los tejos a ver si pillan
          —¡tú, tú, tú!—,
o despellejar a su ex
          —¡él, él, él!—,
o resaltar lo descomunal que les pendulea la razón a los suyos
          —¡nosotros, nosotros, nosotros!—,
frente a la minucia de polla de los otros
          —¡vosotros, vosotros, vosotros!—,
y la indiferencia del resto
          —¡ellos, ellos, ellos!—.

Luego están los que tienen algo que decir:
los sin oficio.








Bansky

Muéreme con esperanza

La producción literaria del piadoso Ruiz Alcántara es de un infumable abrumador: loores a nuestra Señora de Tal, coplillas de esplai católico, noveluchas hagiográficas, autos sacramentales sobre milagrerías variadas y auto ayuda cristiana para encarar crisis de fe. Mención aparte merecen dos cuadernos de poemas escritos entre 1989 y 1991 que se corresponden con un drástico pero breve cambio vital que padeció el beato.

En enero del 89 se le averió el vehículo frente al pub de carretera Dedos, en Tossa de Mar. Entró en el establecimiento a llamar por teléfono, pidió una cervecita, halló amable conversación, se agrandó el asunto de la misma y acabó catando hembra, monumental mulatona caribeña para sacarla en procesión. Los roces se prolongaron dos años, hasta que la mulatona caribeña se la pegó con un notario de Logroño de acaudalados pudientes y el piadoso Alcántara, orejas gachas, regresó arrepentido al redil, que así los quiere Dios.

El propietario de El Dedos y un ex lanzador de peso cubano, cliente habitual del establecimiento, conservan varios manuscritos del piadoso Alcántara pertenecientes a ese período tralará y descarriado al que aludimos. Pellizco uno.

Coplilla del vivirme muriendo

Pócimas tiene el querer
que aplacan mis dolamas;
venenos también
que a muerte las agrandan.

Mírame y dime que me ves,
eso pido a tu entraña,
si la vida no me das
muéreme con esperanza
.








Camilo Fuentealba

Puerco mantel

Cuando se calentaba la discusión sacaba a relucir su alta alcurnia como un antiguo echaría mano de un principio de autoridad imposible de rebatir. «¡Vamos, caballero, por favor, que los Azcárate jamás de los jamases sustentaríamos una hipótesis desencaminada!». Leído ahora puede hacer chiste, pero en el entonces, cuando la vida se vivía, y era carne y no cuento, nos despelotaba los nervios hasta el punto de no ganarse dos buenas puñadas puesto que su rancio abolengo no le suponía morral que le entorpeciera la carrera.

Porque que se luzcan plumas cuando se es pavo real, aunque te fastidie ese emperifolleo y a martillazos lo peinaras, viene con las leyes naturales que peonzan el mundo, como la lluvia mojada o el mear para abajo, pero alardear de sanguíneo azul, y crecido linaje, y vitolas de hidalguía, y un capazo de subidos encumbramientos cuando llevas toda la vida de Dios comiendo en puerco mantel y alargando las sobras del domingo, desquiciaría la piadosa reputación del santo Job, y pese a tratarse de quien se trataba, una buena somanta del bendito se habría ganado de no andarse presto con la espantada.








Julián Barón

Principios existenciales del existencialismo imperante

«¿Me comprendes?»
remata su alegato el psicoterapeuta nacional
experto en latifundios nuestros,
historiografías coloreadas
y flamantes NODOs de TV3.

Yo adopto una postura de oidor de poesía,
acompañado por un sutil asentimiento,
leve fruncido del ceño
y reflexiva mano al mentón;
ora
mohín de sonrisa cómplice,
ora
mueca de vista perdida.

Lo confieso:
poseo un don natural para mandar a la mierda
callado.








Bansky

Un extremo con otro extremo se quita

«Nada ha matado tanto como una patria»

Educáis a vuestros hijos desde el amable diálogo,
desterrado cualquier tipo de castigo físico
o tono de voz enojado.
Evitáis los dibujos animados violentos,
las series de tv violentas,
los spots violentos
y como a Disney Enterprise se les escabulla algún fusilamiento violento
entre las peripecias de sus rubicundos paladines
raudos abrís tema en el foro WD.
Verificáis su alimentación en el colegio,
las ilustraciones de los libros de texto,
los antecedentes psiquiátricos del claustro al completo,
profesores de educación física,
conductores del autobús escolar,
padres de amistades íntimas.
Clasificáis su historial médico en una carpeta del Windows,
dermatólogo, psicólogo, logopeda, odontólogo;
y elaboráis, duchos en PowerPoint,
gráficos desglosando al milímetro sus análisis de sangre y orina.
Tampoco relegáis el corpore sano: piscina, ballet, básket, tenis…
cumpliendo a rajatabla, está de más mencionarlo,
las recomendaciones en materia de seguridad
que para cada actividad física pontifica la OMS.
Sillín cochero homologado,
protecciones para bici, monopatín,
tijeras redondeadas,
cuchillos plastificados,
esquinas blandas de mobiliario…

Y
por sorprendente que parezca
no manifestáis el menor reparo
ni se alarma vuestro instinto de protección
cuando ondean un trapito
con los colorines de una patria.








Vladimir ‘Boogie’ Milivojevich

No me corras, zascandil, arrímate, que te emparejo los chakras

de Indalecio Buendía. Ed. Universalidad Cósmica. Género: Autoayuda, espiritualidad. 145 páginas.

Reequilibrar y revitalizar los siete chakras primordiales de un sopapo a pies juntillas, sin acumular inercia, ganar ángulo de impacto o allegarse a la carrera, es prodigio común en Indalecio, e insufla entre los paisanos que son testigos unas desmedidas ansias por quitarse de en medio y ponerse a existir ya; lo que ha situado al municipio de Malcuernilla del Álamo Alto, según concluye la revista El Hondo Yo (*), a la cabeza de los enclaves europeos en los que más convencidamente se existe, se perfora en los yacimientos vitales de cada cual y se trasponen las fronteras del ser que haya que trasponer, faltaría más.

Completa el texto abundante material gráfico que ilustra el «antes» de convecinos de Malcuernilla con los chakras muy pordioseros y greñudos, campando al dictado de su gandulería; y el «después» de los susodichos ya con los chakras bien derechos, peinados y ataviados como almirantazgo de primera comunión. También hay constancia gráfica del afán en existirse de aquellos otros que avistaron a prudencial distancia el sopapo.

(*) «Indalecio Buendía o la espiritualidad en longanizas», revista El Hondo Yo, número 74.








Dolk

Paisajes y paisanajes

Paisajes y paisanajes