9/01/2019

Al pasar la barca me dijo el barquero

Soy lo que parezco:
niña.

Sin embargo,
créeme,
no estoy peleada con la realidad.

          Ni me cansa.
          Ni me asusta.

Y aunque no cabe posibilidad alguna de que intimemos
nos saludamos con cortesía
cuando coincidimos en el ascensor.

Por eso te pido
que no te impongas la obligación moral de mentirme.

          No es necesario.

          Por favor,
          amor,
          no es necesario.

Con cada mentira tuya
crezco.








8/17/2019

La piedra Rosita

Tu familia es jeroglífico.
Incomprensible y queriendo decirme algo.
Como siempre la periferia del momento me atrae.
Me curro un mai en los lavabos.
No tarda en sumarse el Quim.
«No te imaginaba tan enrollado».
Regreso al patio.
Te sonrío la calderilla de los domingos en familia.
Críos a la carrera y desconocidos afables.
Apenas recuerdo 3 nombres.
Me conoces como si me hubieras parido.
Me dices «ven» y me enseñas tu habitación de cría.
También las tetas.
Uno rápido sobre tu camita mientras me chivas a la oreja que allí,
por primera vez,
te salivaste los dedos.
Regresamos al patio.
El Quim nos pilla de camino.
Que le peguemos un toque si hay fiesta.
Más correteos indultados.
Más cortesía hormonada.
Creo recordar un cuarto nombre.








6/12/2019