5/15/2019

Lo indecible de las palabras

«¿Qué es poesía? dices mientras clavas tu mirada y blablablá y blablablá...»
G. A. Bécquer

Porque siento tu nombre
donde me cabalgas la duda
sé que pesas. Y te explicas,
tan meridiana al pulso.
Vestirlas para que te sientas desnuda,
que por fin nos umbiliquen
y ya,
el silencio de lo hecho,
no requiera otro camino.
Ni de ida.
Ni de vuelta.








Ryan McGinley

5/06/2019

La persona menos indicada

«Ese tipo es la persona menos indicada para ti»

El silencio argumentado.
Los ruidos denominados «palabras».
La indulgencia algebraica de los psiquiatras.
Acoplar según el folleto IKEA el paso no dado.
El odio reconfigurado a rutina fructífera, palpitándose adherido, sanguijuela durante su fase de engorde.
Desenvainar oraciones.
Los trapos fermentados en banderas.
La oscilante bolsa escrotal del feminismo.
El infinito en edición de bolsillo, planta 3, librería.
El Corte Inglés y San Valentín.
El Corte Inglés y el día de la Madre.
El Corte Inglés y la ingeniería de la ternura. Su contrastada eficacia.
La transfusión sanguínea del publicista.
El cerebro que nos piensan.
La libertad que nos encadenan.
Los negritos escuálidos emparedados entre un spot de Bimbo y otro de Panrinco.
El siempre indispensable elemento prescindible.
Que la cifra defina la tragedia.
El trastorno de no serse a solas.
La vida en pareja homologada por la Agencia Europea del Medicamento.
Divorciarse como se casan los enamorados.
Besar a deshoras.
El amor que no nos usa.
El sexo de postal parisina.
Guarnecer la carne no sudada mediante la propensión al amago sentimental.
El verano que nos hizo cuerpos.
La trashumante eternidad en aquella playa arisca; porque, seamos francos, todos tenemos una playa que desde aquella vez nos recibe a perdigonazos.
La última juventud que no nos quiso.
Urbanizar infancias.
El amable deseo de maltratar al niño que no maltratan sus padres.
La vejez: los caminos que no se van.
Sondear al milímetro el abismo para acondicionar, cual tedioso oficinista, el hundimiento.
La propensión a precipitarse como rumbo.
Y todo ello, por increíble que parezca, sumidos en un universo que se expande de forma acelerada.
Somos a la deriva allá en lo íntimo.

... me sonríes condescendiente, como hace ese público discreto y amable cuando le desmonta los trucos al aficionado prestidigitador. Es tarde, me recuerdas, tienes que ir al curro.
—Y no te calientes la pelambrera, tontuelo, tú cree en mi culo.
Sales de la cafetería.
Andas como un nuevo mundo.

Pasaron, pasan y pasarán.
Es su oficio.
Y el mío, verlos y verte pasar.








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4/11/2019

La lluvia pronostica meteorólogos para los próximos años

Donde la lluvia, allí, no sepas tu nombre.
Olvida el hueso desnutrido y conjuga la saliva
para besar donde el beso todavía.
Vaticinará la televisión —es su oficio— que nos caerán encima
buenos tiempos, que exhibirá el sol su lejanía
y los nubarrones se deshilacharán como amor bien jodido.
No la creas: la lluvia no tiene el nombre equivocado.
¿A que sí? ¿A que tú también te escuchas la prisa
cuando sales de la ducha?
Qué bien eres desnuda.
No te cuestas ningún esfuerzo.
Como una pendiente.
O la piel mojada.








Matías Almargen