2/14/2020

Suda su nombre con todas las letras

Me acusan de no llamarlo amor
y se les escapa
que el atareo taciturno del artesano,
embebido, moroso y hormigante,
bautiza sin doblez, como
el inaugural latido,
como
el primigenio llanto.

Trabaja
la carne
de quien se ensortija en el otro cuerpo iletrado
y descascarilla contornos,
y viruta fronteras
—¿de qué otros pelajes desnudarse?—.
El opuesto
por fin
abrigo. Y a pesar de tal revelación,
del nuevo continente poblado,
el sudor pide acto
y la caricia, deslenguada,
pronuncia la palabra que aniquila el mundo.

Me declaro culpable de no llamarlo
amor.




Psiquiatría estética





Andrea Tomas Prato

9/24/2019

Donde el mar no digas

Lo sabe

Un cuerpo sabe lo que dice.
Deja huella, por ejemplo, en la playa
cuando dice huella. Donde otros,
al calor de una hoguera, necesitan
permanecer hablados, el cuerpo,
que lo sabe, se aleja, despacio,
cuando sube la marea.



Hazme una huella

Te amé donde no aman,
donde la carne se fragua idioma
y, por tanto, obra y calla.



Sirena

Era sola.
Aún anda en sus huellas su peso esculpido.
Quiso un idioma exacto.
Y calló como cantan las sirenas.
Luego vino el mar.
Y adoró un rastro.



Escojamos lo breve porque ¿qué eternidad va a construir algo?

No esgrimas el tiempo perdido.
Todo lo que no nos amamos le valió al amor.
Cimiento para que hoy atardezca
y tu piel sea sal.








9/01/2019

Al pasar la barca me dijo el barquero

Soy lo que parezco:
niña.

Sin embargo,
créeme,
no estoy peleada con la realidad.

          Ni me cansa.
          Ni me asusta.

Y aunque no cabe posibilidad alguna de que intimemos
nos saludamos con cortesía
cuando coincidimos en el ascensor.

Por eso te pido
que no te impongas la obligación moral de mentirme.

          No es necesario.

          Por favor,
          amor,
          no es necesario.

Con cada mentira tuya
crezco.