Para envolver bocadillos de jamón



Vi a dos lesbianas follar en San María del Mar

Despiertas como despierta lo viejo,
olfateándose el amor amado.
Pero no te busques en ti, Piedra, porque te lo trae ella.
¿La sientes anchar tu sexo?
¿Caldearte el pensamiento anciano?
Erecta hembra enhebrada de Luz,
al fin nombrada por su boca.

Sosteniéndoos por sostenidas
alas sois,
sin la horadación que fecunda placentas
y trae a la muerte otra vida.

Hacia dónde fluis, nereidas discretas,
en qué cauce arraigáis,
qué ignota marea os palpita
para que seáis,
como nadie, como nada,
vírgenes y mar.



El orgasmo de la pintora

Creo
porque te amo desde el pincel que sostienes
como punto de mira.
Tronchada de vida
el pelo se te olvidó cabello
allí donde ladeas la cabeza,
recostada sobre un pensamiento
ya de colores, a punto de trazo.
Te estorban los ojos para verme.
¿Qué planificas en los labios de fruta
desnuda?, ¿en qué cavilan
alborotados de hambre?
Porque te amo desde la carne que sostengo
como glacial consentido,
estrepitoso y anhelante,
creo.



Suda su nombre con todas las letras

Me acusan de no llamarlo amor
y se les escapa
que el atareo taciturno del artesano,
embebido, moroso y hormigante,
bautiza sin doblez, como
el inaugural latido,
como
el primigenio llanto.

Trabaja
la carne
de quien se ensortija en el otro cuerpo iletrado
y descascarilla contornos,
y viruta fronteras
—¿de qué otros pelajes desnudarse?—.
El opuesto
por fin
abrigo. Y a pesar de tal revelación,
del nuevo continente poblado,
el sudor pide acto
y la caricia, deslenguada,
pronuncia la palabra que aniquila el mundo.

Me declaro culpable de no llamarlo
amor.




.

LO BREVE SI BREVE DOS VECES ABREVIADO (XII)

Hablando en términos generales
¡Ar!




La espera
Y luego un después tras otro.




Mi subconsciente y yo
Tronó muda la tormenta, acaparó el silencio.




Siliconante
Chapuceras plastificaciones que no convencen a los cipotes deseados; tan tiquismiquis ellos en cuestiones políticamente incorrectas.




Cuantificación sentida
Para estar desnudo se necesita otro.




Nada revela con más tino el fondo mondo y lirondo de una persona como su reacción frente a lo que no entiende a la primera.




Se arrima amigable y dulzona.
Pero no te fíes, la vejez siempre traiciona.




El hombre que susurraba a los susurros
Remanaba el tenderete de nostalgia tras algo chic,
cómodo, a buen precio,
con lo que pasar en casa el lluvioso domingo.




Ese mirar ciego que convence de no estar
Se deshacía en arte.
Fingía la vida como estatua.




Lluéveme
Traquetea los cristales tu risa.




Primate belicoso
Agresión a mono armado.




Cabo Cañaveral
La cara oculta de tus muslos.




Exquisito en el sacrificio
Escogió un Beaujolais Morgon, maridaje ideal para carnes, y se arrojó al fuego.







Juan Manuel Díaz Burgos

La costumbre nos hizo humanamente cosas

Agnieszka Pilat

Ploro perquè sàpigues que mai em rendiré

No te confundas.
No alimentes falsas esperanzas.
No des por hecho tu trabajo.
Ni te sientas realizado.
No alces las campanas al vuelo.
No cantes victoria.
No leas en mis lágrimas lo que tú quieres leer.

Mis lágrimas las escribo yo.

Y lloro
para que sepas
que nunca me rendiré.








Empezar el tejado por la casa

Vosotras amáis el amor
―no por repetido deja de ser verdad—;
nosotros amamos que nos améis;
—no por conocido deja de ser verdad—.
Estamos, pues, condenados a construirnos en la divergencia.








Fawwaz Sukri

Textos del CdC bien peinados


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Paisajes y paisanajes

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