Psiquiatría estética




Permítanme que me extienda

¡Todo y ahora!
¿Algo y luego?
Nada y siempre.


A mí la inminencia

Quererte cuesta
—solo sé quererte
cuando estás—.
Amarte es cosa de niños
—apenas te necesito—.


La razón no piensa

¿Alguna otra verdad a la una…?
¿Alguna otra verdad a las dos…?
¡Adjudicado!


Principios existenciales del existencialismo imperante

«¿Me comprendes?»
remata su alegato el psicoterapeuta nacional
experto en latifundios nuestros,
historiografías coloreadas
y flamantes NODOs de TV3.
Yo adopto una postura de oidor de poesía,
acompañado por un sutil asentimiento,
leve fruncido del ceño
y reflexiva mano al mentón;
ora
mohín de sonrisa cómplice,
ora
mueca de vista perdida.
Lo confieso:
poseo un don natural para mandar a la mierda
callado.




.

EL HORROR

Monólogo del CORONEL KURTZ.
Apocalipsis Now.
Guión John Milius. Francis Ford Coppola.



He visto horrores.
Horrores que usted no ha visto.
Pero no tiene derecho a llamarme asesino, ¡tiene derecho a matarme!
Tiene derecho a hacerlo, pero no tiene ningún derecho a juzgarme.

***

No creo que existan palabras para describir todo lo que significa,
a aquellos que no saben qué es,
el horror.

El horror.
El horror tiene rostro.
Tienes que hacerte amigo del horror.
El horror y el terror moral deben ser amigos,
si no lo son se convierten en enemigos terribles,
en auténticos enemigos.

Recuerdo que cuando estaba en las fuerzas especiales
—parece que han pasado mil siglos—
fuimos a un campamento a vacunar a unos niños.
Dejamos el campamento después de vacunarlos a todos contra la polio.
Un viejo vino corriendo, lloraba, sin decir nada.
Regresamos al campamento.
Ellos habían ido y habían cortado todos los brazos vacunados.
Vimos allí un enorme montón de bracitos.
Y recuerdo que yo
yo
yo lloré también como
como una abuela.

Quería arrancarme los dientes, no sé lo que quería hacer.
Y me esfuerzo por recordarlo, no quiero olvidarlo nunca, no quiero olvidarlo.
Entonces vi tan claro, como si me hubieran disparado,
disparado con un diamante,
con una bala de diamante en la frente,
y pensé: ¡Dios mío, eso es pura genialidad!
¡Es genial!
¡Tener voluntad para hacer eso!
Perfecto, genuino, completo, cristalino... ¡puro!
Y entonces me di cuenta de que ellos eran más fuertes
porque podían soportarlo:
no eran monstruos,
eran hombres,
tropas entrenadas.
Esos hombres que luchaban con el corazón,
que tenían familia, hijos, que estaban llenos de amor,
habían tenido la fuerza,
el valor,
para hacer eso.

Si contara con diez divisiones de hombres así,
nuestros problemas se resolverían en poco tiempo.
Se necesitan hombres con principios
que al mismo tiempo sean capaces de utilizar sus instintos,
sus instintos primarios para matar.
Sin sentimientos,
sin pasión,
sin prejuicios,
sin juzgarse a sí mismos.

Porque juzgar es lo que nos derrota.








Mary Ellen Mark

Búscale tres piernas a la gata

«Dichas, dichas, dichas;
gastaron las palabras de no usarlas»

En la brega del quererse amar es al fin palabra.
Ya no viruta, descascarillo, prolongación,
peinada oquedad, pose léxica, filosofía tirititrán,
infancia académica, óptica patriotera, dolor de diván,
retuit del Zara, almanaque que alicatar…

Ya no.
En la brega del querernos fuimos al fin palabra.








Ulla Kokki

Nunca diga que estas aguas no le ahogarán

Un prejuicio consiste en preguntar a la respuesta.








mr. pee

Textos del CdC bien peinados


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Paisajes y paisanajes

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