El loco que apedrea al mar

«No pierdas el tiempo
como el loco que apedrea al mar».

Cuando hastío campa cualquier excursión de la ONCE salva.
O el futurible rasca y gana del paquete de cereales.
¿De qué lloran las canciones del loco?,
—en sus ojos hay sangre que mira
y un hambre masticada en los parpadeos—;
debaten los que decoran interiorismos con sus aullidos.
¿De qué lloran las canciones del loco?
—padece un desgarro, salamanquesas lengüeteando el paladar,
y se alimenta de moscas escupiendo el idioma y la camisa de fuerza—;
debaten los que prologan sus libros de gastronomía
y profetizan a qué sabrá tanta ansia.

El manicomio se engalana de verbena.
Farolillos con los prospectos de la medicación.
Las tapias camaleonan grafitis pintureros.
Las ratas acunan rosas.
El güisqui se bendice.
La rabia muerde a sus propios dientes.
—Y a sus propios hijos—.
El tumefacto ojo casa bien con la despreciativa sonrisa.
Mañana sangrará el otro costado.
No hay por qué alarmarse, aquí ningún color arraiga
lo regulado para ser color.

Admiran al loco.
Lo envidian desde la orilla estival.
Palpan con profiláctica precaución su desencaje cotidiano.
Lo piensan postura.
Pavo real donde el anecdotario del Mercadona.
No comprenden,
jamás comprenderán,
los visitantes dominicales,
que los locos aman al mar
y tratan de mantenerlo alejado de los hombres.








Morgan Ashcom

Unto haikus a la última rebanada de pan Bimbo (II)

El hopo del gato
dice sí, dice no.
El canario calla.








Gloria Rodríguez

Hubo un tiempo en que no necesitaba ser feliz

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...

Ruinas soleadas

Te odiaremos
—ella y yo—
cojito empapado de lluvia.
Te veremos tambalear la pena en palabras
e irte
al ritmo que los que remolonean la marcha.

Y te odiaremos
por no haber adquirido el moroso automatismo del artesano.
Por figurar.
Por no haber hecho oficio callado del amor.

Te odiaremos
—ella y yo—
sin afinar la maldad, el desprecio
o los ángulos corvos de la humillación;
con el vegetal guiño cómplice
de dos amantes veteranos en Vietnam.

Te odiaremos un pequeño odiar,
amor inválido bajo la lluvia.








Roger Grasa

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