12/18/2018

El mármol cansado

Una vez te vi desnuda.
Llevaríamos follando como seis o siete meses.
Los viernes noche y los sábados a las tres.
Los ratos que le endosabas los críos a tu vieja.
Te vi desnuda,
esa vez,
y cansada.
De mí.
De lo nuestro.
De aquello.
Y me pareciste el animal más hermoso del mundo.
¿Recuerdas que te acaricié un muslo
como se adora el mármol de Bernini,
implorando que persevere en ese a punto de alzar el vuelo?

No. No te acuerdas.

Tú ya estabas cansada.








Traci Matlock



12/12/2018

Inviernos a ti

Sujetador,
supongo que camisetilla
—la del Goku aglutinando poder para una Onda Vital
o la del barón Ashler—,
tres jerséis
—uno finito,
otro mediofinito,
el gordote para salir—
y el chaquetón
con los arreos de un macuto a la bandolera.
Y pese a tanto sedimento estratificado,
grosor de cámara acorazada,
te montañean las tetas
como impaciente Perséfone ávida de superficie,
preñada de primaveras.








Ahndraya Parlato

12/05/2018

La caricia bien dicha

«Mirarte dormir es verte tan lejos»

Acecho tu flaneo de tetas
con la nobleza de quien no erecta
rebajas del Corte Inglés. Despierta,
mi agua viva, espántate
el augurio de que morimos yermos
y desecados.

Como todo sueño era pesadilla.

Salívate donde no albergas prisa,
mi agua viva, y sucumbe
a la caricia bien dicha.








Rachel Jump