La barricada, marca registrada

Sangramos venas de yonquis
y alzamos suplicantes la mirada
pero el cielo es ministerio de sordos
y nos dio su numerada espalda.

Pestañeamos los tendederos
—papelinas, bragas y cárcel—
y pusimos ojitos hueros
como calaveras invernales.

Vendrá el viejo sol con nuevos días,
vendrá, es su oficio de padre,
vendrá a bajarse la bragueta
y amamantarnos nuevas hambres.

Pero no sacia la académica limosna
solo sepulta al bravo cadáver;
el tonelaje del espejismo
zanja al estómago otro cráter.

Adiestraré a mis cachorros
y afilaré sus mandíbulas de enjambre,
y si la vida se nos ha de acabar
nuestro será el último instante.

Bajad, Alturas, haceos carne,
regad de sangre la barricada,
si ignorasteis nuestras súplicas
atenderéis ahora las amenazas.

Bajad, Alturas, haceos carne
y trinchad al lívido rebaño;
qué sueño nos vais a arrebatar
que no os hayamos comprado.








Reey Whaar

1 Comentario:

P MPilaR dijo...

Lo que es la puta Altura no piensa bajar ni palmo de escalón.
Las braguetas y las otras, igual sí.
Y tan contentos todos. Amén.

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