Mares de dudas

«Dudo, luego insisto»

Le pregunto a mi coño sobre ti.
Si aventura con qué pie te acuestas
o la caligrafía —rabina, callejera, infantiloide—
de los arañazos que hablan tu espalda.
Si bailas feo
o cuando te afeitas meditas versos sobre muslos o pechugas.
¿Habrás aprendido a nombrar el número?
Y cuando fumas
—porque fumas, en eso ninguna de las dos vacilamos—
¿vigilarás dónde depositas la ceniza
como cuidas dónde recordar
los besos que nos han consumido?
Y tu risa,
¿será como sonríen todos los hombre buenos,
imaginándose mujer?
Cuando orinas, ¿qué canturreas?
Cuando te atareas, ¿qué canturreas?
¿Bastará desabrocharse un botón para despejarte el malhumor?
¿Le pedirás que se vista despacio a la mujer que has amado?
¿Le pedirás que no se vista?
Una y otra vez.

Estamos hechas las dos
un certero mar de dudas.








Yulia Spiridonova

1 Comentario:

P MPilaR dijo...

No. Que no bastará con un desabrochamiento
La cosa es eso, responder sin que tiemble el pulso

bss

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